Nuestro cuerpo está lleno de «químicos eternos» casi indestructibles. Resulta que tenemos la solución en el intestino

0
90

“Químicos
eternos”
es
un
nombre
con
una
gran
sonoridad.
Son
moléculas
prácticamente
indestructibles,
y
el
problema
es
que
son
realmente
dañinas
tanto
para
la
naturaleza
como
para
nosotros.
Estos
últimos
años
nos
lo
estamos
tomando
en
serio
y
hemos
buscado

eliminarlos
a
cañonazos
con
haces
de
electrones
.
También
mediante
formas
de

romper
sus
enlaces
moleculares
,
y
ahora
una
bacteria
puede
convertirse
en
aliada
para
acabar
con
estos
químicos
eternos.

Y
será
tan
fácil
como
tomarse
una
cápsula.


Un
veneno
lento
.
Las
perfluoroalquiladas
y
las
polifluoroalquiladas,
conocidas
como

PFAS
,
son
una
familiar
de
unas
4.700
moléculas
sintéticas
que
cuentan
con
una
gran
resistencia
debido
a
las
uniones
entre
los
átomos
de
flúor
y
carbono.
Son
muy
útiles
por
esa
resistencia,
ya
que
la
unión
molecular
es
muy
estable
y
no
reacciona
ante
agentes
externos.
El
problema
es
que
son
utilizados
en
muchos
productos
(higiene,
textiles,
pesticidas,
envases
o

hasta
en
el
vino
),
se
acumulan
en
la
naturaleza
al
no
ser
destruidas
y,
potencialmente,
también
en
nuestro
cuerpo.

Las
PFAS
y
sus
derivados,
como
el
ácido
trifluoroacético,
están
relacionadas
con
la
contaminación
de
suelos
y
fuentes
de
agua.
Y
la

exposición
prolongada
a
ciertas
PFAS
se
ha
relacionado

con
un
mayor
riesgo
de
cáncer
de
riñón
y
testículos,
alteraciones
en
el
sistema
inmune,
cambios
en
el
colesterol,
problemas
de
fertilidad
e
incremento
de
la
presión
arterial
en
el
embarazo.


Bacteria
intestinal
.
Por
eso
lo
que
comentábamos
hace
unas
líneas:
estamos
buscando
cómo
acabar
con
ellas.
Es
difícil,
pero
investigadores
de
la
Universidad
de
Cambridge
se
han

topado

con
un
aliado
inesperado:
bacterias
intestinales
humanas.
Concretamente,
la


Faecalibacterium
prausnitzii
,
una
bacteria
intestinal
que,
junto
a
otras
que
se
encuentran
en
nuestro
organismo,
ha
demostrado
ser
muy
eficaz
absorbiendo
PFAS.

En
los
experimentos,
y
como
apuntan
en

Nature
,
los
investigadores
han
dado
con
unas
38
cepas
bacterianas
que
absorben
estos
químicos
eternos.
Básicamente,
acumulan
rápidamente
grandes
concentraciones
de
PFAS
minutos
después
de
la
exposición
a
ellas.
¿Cómo
lo
hacen?
Atrapando
los
compuestos
tóxicos
dentro
de
agrupaciones
celulares,
protegiéndose
tanto
a

mismas
como
al
huésped.
Vamos,
poniendo
las
PFAS
en
cuarentena.


Tragando
cada
vez
más
.
Para
probarlo,
el
equipo
de
la
Unidad
de
Toxicología
de
la
Universidad
de
Cambridge
experimentó
con
ratones
que
habían
ingerido
PFAS.
Introdujeron
nueve
cepas
bacterianas
en
su
organismo
y
observaron
que
esas
bacterias
atrapaban
rápidamente
las
PFAS
y
luego
se
expulsaban
de
forma
natural
a
través
de
las
heces.

Lo
interesante
es
que
las
bacterias
trabajan
de
manera
más
intensa
a
mayor
concentración,
con
tasas
constantes
de
eliminación
de
entre
el
25%
y
el
74%
de
las
PFAS
presentes
en
el
organismo.


Horizonte
.
Constantemente
se
publican
estudios
en
los
que
nos
cuentan
cómo
han
descubierto
el
potencial
de
algo
para
mejorar
nuestra
vida,
pero
por
lo
general,
la
conclusión
suele
ser
un
“necesitamos
más
pruebas
y
ya
veremos”.
En
el
caso
de
las
bacterias
que
engullen
químicos
eternos,
los
investigadores
tienen
algo
más
claro
cuál
es
la
hoja
de
ruta
tras
esos
primeros
experimentos
en
ratones.

En
próximos
pasos,
explorarán
el
desarrollo
de

probióticos

específicamente
dirigidos
a
mejorar
nuestras
defensas
contra
las
PFAS,
y
lo
tienen
tan
claro
que
han
fundado
una
startup
de

biotecnología

para
desarrollar
estos
productos.
El
objetivo
es
que
el
primero
esté
listo
para
2026
y
lo
que
harán
estos
probióticos
especializados
será
capturar
los
químicos
antes
de
que
sean
reabsorbidos
en
el
intestino
y
“encapsularlos”
para
su
excreción
a
través
del
sistema
digestivo.

Imágenes
|
Universidad
de
Cambridge

En
Xataka
|

Algunas
bacterias
pueden
“sentir”
el
ácido
de
su
entorno.
Y
su
manera
de
adaptarse
es
mutar