Todos hemos visto esas transformaciones espectaculares de actores para un papel: en poco tiempo, abdominales marcados, definición muscular… y nos preguntamos: ¿cómo lo consiguen sin acabar quemados? Roy Chan, entrenador de celebridades como Austin Butler, lo resume con algo que parece obvio pero que muchos pasan por alto: el equilibrio.
Este entrenador explica que cuando un actor tiene un plazo corto (como las 14 semanas que tuvo para preparar a Butler en su nueva película) para prepararse, se ponen en modo «sprint», sumando a su rutina entrenamiento intenso, dieta ajustada y recuperación planificada.
Pero ese sprint no es la rutina infinita: es algo temporal. La clave, dice Chan, es qué haces después. Porque si solo haces sprint sin recuperarte, sin mantenimiento, lo que ganas no dura, y puedes acabar agotadísimo mental y físicamente.
Cuando los famosos se preparan para ponerse en forma con urgencia, Chan y otros entrenadores de élite siguen fórmulas como seguir un entrenamiento intenso y focalizado: no se trata de hacer horas sin fin de cardio, sino de combinar ejercicios de fuerza, rutinas funcionales, algo de HIIT, todo bien estructurado para maximizar resultados en poco tiempo.

Además, la alimentación rigurosa pero sostenida es parte del plan: sin dietas extremas eternas, pero sí ajustes fuertes durante la fase de preparación. Aquí es donde entra en juego el control de calorías, un buen aporte de proteínas, la reducción de ciertos alimentos menos útiles, el nivel de hidratación, etc.
Por último, la recuperación también se planea: dormir lo necesario, tener días de descanso o entrenamiento suave, dar tiempo al cuerpo a regenerarse es un elemento fundamental en el que Chan insiste mucho: sin recuperación, el cuerpo se quiebra, y los músculos, las articulaciones, la mente se resienten.
El mantenimiento después del «boom» de transformación
Lo más interesante de lo que dice Chan es que la verdadera victoria no es cómo te ves justo cuando se estrena la peli, sino cómo mantienes ese cuerpo sin hundirte en fatiga, lesiones o estrés. Pasar de la fase extrema a una fase de mantenimiento obliga a bajar un poco la intensidad de los entrenamientos, relajar la dieta y aumentar los días de descanso, ayudando a conservar lo conseguido sin quemarte.
El secreto de los cuerpos «de película» no está en hacer lo imposible sino en hacerlo bien durante un rato limitado, y sobre todo en lo que pasa después: mantenimiento, recuperación, ajustes, equilibrio. El cuerpo puede responder muy bien en plazos cortos si se respetan sus tiempos. Y lo más importante: evitar agotarse es parte del éxito.
Fotos de Roydianchan
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