Disponer en un cuenco la harina de almendra (almendra molida) con la levadura, la sal y la canela u otra especia molida. Remover con unas varillas finas o un tenedor para romper los grumos. Este paso es opcional.
Echar el huevo, la vainilla líquida y la leche, y mezclar bien con las varillas hasta tener una masa homogénea sin grumos. Tapar con un paño y dejar reposar 15 minutos, o más tiempo en la nevera.
Calentar a fuego medio-alto una sartén o plancha antiadherente y echar un poco de aceite. El de girasol o el de coco son buenas opciones porque tienen un sabor neutro. Extender con papel de cocina para simplemente engrasar un poco.

Echar la masa poco a poco usando la misma medida, aproximada. En esta ocasión usamos una cuchara de 15 ml bien colmada, para hacer unas 16 tortitas de pequeño tamaño. Así se maneja mejor la masa y hay menos riesgo de que se rompan.
Cuando salgan burbujas, dar la vuelta con una espátula fina y cocinar por la otra cara unos minutos más hasta que estén doradas al gusto. No sobrecargar la sartén. Servir con queso cottage natural y fruta.




































