Para el grueso de los mortales, considerar costes como el consumo o el mantenimiento son un must a la hora de adquirir un coche. Y si hablamos de comprar un coche eléctrico, aunque el mantenimiento sea menor, hay una operación que marca la diferencia: el cambio de batería. En función de la marca y el modelo, los precios oscilan entre 4.000 y más de 30.000 euros. Eso para los coches EV, pero las de los híbridos tampoco son baratas precisamente.
Pero hay coches y coches y obviamente, el Ferrari LaFerrari juega en otra liga. El primer hiperdeportivo híbrido de la firma ofrece unas prestaciones propias de su gama: es capaz de pasar de 0 a 100 km/h en 2,9 segundos y supera los 350 km/h gracias a sus 963 CV. Pero por muy Ferrari que sea, no se escapa de sufrir el punto débil común a las tecnologías híbridas: la batería.
Si tenemos en cuenta que solo hay 499 ejemplares del Ferrari LaFerrari y que cada uno se lanzó con un PVP base de 1,3 millones de euros (con el paso del tiempo, ha ido a peor: rondan los cuatro millones en el mercado de segunda mano), el precio de su batería no se queda atrás: supera los 200.000 euros.
La lucrativa solución de Ferrari: sustituir la batería entera
Con apenas 1.440 kilómetros recorridos, uno de los pocos y exclusivos propietarios de un Ferrari LaFerrari de 2014 en Croacia descubrió cómo su preciado bólido se quedó sin batería de tracción. El primer diagnóstico apuntaba que la batería híbrida estaba fuera de servicio. La solución propuesta por Ferrari pasaba por reemplazar todo el pack de baterías a un precio nada módico: desde 213.000 euros, sin contar con la mano de obra.
Así que el dueño decidió explorar otras opciones más económicas, llegando hasta EV Clinic, un taller de Croacia especializado en baterías de vehículos eléctricos e híbridos. Tras un análisis exhaustivo del estado de ese grupo de baterías, con 120 celdas y unos 60 kilos de peso, identificaron dos fallos: celdas defectuosas y un defecto en el ensamblaje de fabricación.
Buenas noticias. La batería no era un ladrillo, sino que tenía un fallo localizado que podía solucionarse sin tener que realizar una sustitución completa. Aunque no se han dado a conocer el precio de este trabajo minucioso y de precisión, el dueño tuvo su LaFerrari de vuelta ahorrándose el precio del pack al completo.
Lo de pedir presupuesto a otros talleres es siempre una buena idea, tengas un Dacia Sandero o un Ferrari. Y sino que se lo digan al dueño de este Bugatti Veyron, al que la casa le pidió 11.000 euros por cambiar el botón del ajuste eléctrico del retrovisor cuando en el taller de su pueblo se lo hicieron por menos de dos euros.
Afortunadamente para quienes posean un Ferrari híbrido, el año pasado la firma italiana lanzó una garantía adicional de extensión, de modo que sustituirá las baterías de tracción de los coches cubiertos en este servicio en los años 8 y 16 de su vida.
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