Retro y vintage no son lo mismo: en qué se diferencian dos estilos decorativos consagrados

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A
veces
se
usan

las
mismas

etiquetas
para
estilos
que,
en
realidad,
no
tienen
nada
que
ver.
Retro
y
vintage
se
mezclan
en
redes
sociales,
pero
saben
a
cosas
diferentes.
Aunque
ambos
miran
hacia
el
pasado,
esto
es
así,
su
punto
de
partida
y
su
intención
son
radicalmente
distintas.

Retro
evoca

modernidad
pasadísima
:
imita
tendencias
de
décadas
anteriores
sin
buscar
autenticidad.
El
vintage,
en
cambio,

celebra
lo
auténtico

y
lo
histórico.
Uno
es
copia,
el
otro
es
original.
La
confusión
es
común,
pero
reconocer
sus
diferencias
es
clave
para
aplicarlos
bien
en
decoración.

No
es
sólo
una
cuestión
de
estética,
sino
de
relato
y
de
sentido:
el
estilo
vintage
incorpora

historias
ocultas

detrás
de
cada
pieza;
el
retro
prefiere
la
imagen
perfecta
sin
pasado,
con
propuestas
manifacturadas
en
la
era
contemporánea
(y
tan
prácticas
como
lo
de
hoy).
Ambos
tienen
valor,
pero
ofrecen
experiencias
visuales
y
emocionales
completamente
distintas.

Atractivo
pop
vs
reliquia

El
estilo
retro
se
inspira
en
los
años
50,
60
y
70,
pero
recrea
la
época
con

objetos
actuales
:
muebles
nuevos
con
forma
redondeada,
colores
vibrantes,
metales
ligeros
y
mucho
plástico.
Su
atractivo
está
en
lo
gráfico,
en
lo
pop,
en
la
nostalgia
estilizada
que
no
pretende
haber
sobrevivido
al
paso
del
tiempo.

En
cambio,
el
vintage
recupera

lo
original
:
una
silla
antigua
auténtica,
una
lámpara
de
época
con
cable
de
tela
o
una
vajilla
que
perteneció
a
otra
generación.
Cada
pieza
tiene

un
aura
de
autenticidad
,
un
desgaste
que
no
se
puede
fabricar
artificialmente
y
que
cuenta
una
historia
distinta.

Mientras
el
retro
busca
la
estética
de
una
época,
el
vintage
se
centra
en
la

procedencia
,
las
restauraciones
cuidadas
y
las
pequeñas
imperfecciones
que
dan
personalidad
y
una
historia
de
vida
En
lugar
de
imitar,
recoge
objetos
vividos
que
siguen
teniendo
un
propósito
decorativo
y
emocional.

Pexels Koolshooters 7689339

Pexels Koolshooters 7689339

No
son
incompatibles

Para
más
enredo,
no
son
dos
escenarios
incompatibles.
En
decoración,
mezclar
ambos
estilos
es
posible,
pero
el
truco
está
en
saber
cuándo
quieres
recrear
una
década
(retro)
o
cuando
prefieres
aportar

raíces
históricas

(vintage).
Un
salón
puede
tener
un
sofá
retro
de
líneas
curvas
junto
a
una
cómoda
vintage
de
roble
macizo
sin
que
ambos
choquen.

Para
identificar
lo
vintage:
busca
el
desgaste
natural,
números
de
serie
o
etiquetas
originales.
Lo
retro
puede
reducirse
a

reproducciones
visuales

que
capturan
la
época,
sin
pasado
tangible.
Las
tiendas
especializadas
en
segunda
mano
y
anticuarios
suelen
ofrecer
mejores
pistas
que
las
grandes
superficies.

Pexels Ron Lach 10397370

Pexels Ron Lach 10397370

Sumar
estilo

En
valor
económico,
una
pieza
vintage
auténtica
puede
subir
de
precio,
mientras
lo
retro
se
revaloriza
menos
por
su
producción
masiva.
En
ambos
casos,
suma
mucho
estilo.
Pero
no
es
lo
mismo
poseer
una
réplica
que

un
testigo
real

de
otra
época.

Si
el
retro
es
un
guiño
al
pasado,
una
nostalgia
estética;
el
vintage
es
un
encuentro
con
el
pasado,
un
legado
que
conserva

alma
real
histórica

en
cada
objeto.
La
clave
está
en
elegir
con
conocimiento
y
no
confundir
el
decorado
con
la
experiencia.

Foto
|
Montaje/Alex
Quezada
/

Paul
Volkmer
,

KoolShooters

y

Ron
Lach
.

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