«Me dijeron loco por contratar a Gallardo»

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El final de la carrera de Marcelo Gallardo como jugador fue del otro lado de la orilla, en Nacional de Montevideo, donde fue campeón como jugador y, para muchos sorpresivamente en 2011, fue elegido entrenador del equipo en el que a final de la temporada se había retirado. El presidente del club uruguayo en ambas circunstancias claves en la carrera del Muñeco fue Ricardo Alarcón, hoy alejado del fútbol, pero dispuesto a recordar con Olé aquella época.

«Cuando Marcelo Gallardo llega a Nacional nosotros teníamos temor, no sabíamos cuán comprometido podía estar como jugador. Nosotros queríamos a un futbolsita de sus características, sabíamos que era gran profesional, también excelente persona, y necesitábamos buenos referentes para el plantel para todos los jóvenes hinchas. Empezó a jugar y enseguida se lesionó. Recuerdo muy claro que fui a verlo, que estaba internado, nos dimos la mano… El estaba muy contrariado, pero me dijo: ‘Presidente, quédese tranquilo que voy a llegar para ser campeón’. Y durante su recuperación iba al complejo deportivo y siguió participando activamente con todo el plantel. Cuando está en condiciones de reaparecer empezó a ponerse en condiciones, en varios partidos complicados él entraba en el segundo tiempo y lo daba vuelta, hasta que fue titular y terminamos campeones. Ahí ocurrió algo importante, en la final, al terminar del partido contra Defensor, todos los jugadores corrieron a abrazar a Marcelo y lo levantaron en andas. Eso me dio la pauta de lo que había logrado con los compañeros del equipo, y el aprecio del plantel… En el Parque Central cada vez que Marcelo jugaba quedaba claro que era el ídolo de la afición. Salimos campeones y, por diversas circunstancias, definimos que Juan Ramón Carrasco debía retirarse, y empezamos a pensar quién podía ser el técnico. Un par de dirigentes de la Comisión de fútbol y el gerente deportivo, Daniel Enríquez, vinieron a hablar conmigo. Y me dicen: ‘Presidente, hay que convencer a Gallardo, porque cuenta con la aceptación del plantel y de toda la hinchada'».

-¿Fue fácil convencerlo? Las crónicas recuerdan que se quería volver a Buenos Aires…

-Nos reunimos en Montevideo, la primera vez. El se iba para Buenos Aires, lo llamamos para una reunión de despedida y le propusimos ser el técnico de Nacional. El ya tenía el curso de entrenador, quería un año sabático con su familia, en Buenos Aires. Estaba cansado de ser un trotamundos, él quería volver a su país. Quedamos en que lo iba a pensar. Pasaron un par de semanas, y acordamos volver a conversar en Colonia. Allí fuimos, con él, y le propusimos agarrar, le contamos que ya teníamos al preparador físico, Marcelo Turcovich, y los presentamos. Ahí concretamos que sea el nuevo técnico.

-¿Y cuál fue la reacción?

-Hubo gran cantidad de detractores, de mucha parte de la prensa, que decía que no estaba capacitado, que era un tremendo disparate que fuera técnico una persona que venía siendo semanas antes compañero. Hasta me dijeron loco. Nosotros explicamos que no teníamos dudas de la capacidad de Marcelo para separar las cosas, y respondimos con su gran responsabilidad profesional, no había dificultad.

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-¿Y qué recuerda de esa etapa de Marcelo como técnico?

-Salió campeón y realmente cumplió con creces, hoy Marcelo Gallardo es un ídolo en Uruguay. Los hinchas de Nacional ven a él junto a los grandes ídolos de la historia del club. Es muy respetuoso y firme, muy transparente, dejó una huella muy grande, sin ninguna duda cada vez que viene siente el reconocimiento de toda la afición. Si viene a Montevideo me llama, charlamos. Nos deja satisfechos su éxito, y nos quedamos contentos cuando fue nombrado técnico de River. Lo que no quiero es enfrentarlo con Nacional…

-¿Y del juego que aplicó en Nacional?

-Cuando se elige a un técnico, a mi juicio, lo importante es que el técnico sea buen padre de familia, buen conductor. Después están los aspectos deportivos, de cómo ve el fútbol, cómo le gusta jugar, determinada táctica, cómo es el tipo de estilo de juego que le pone al equipo. Nacional es un equipo en el que lo importante es el buen pie, a toda la afición tricolor le gusta que juegue bien, no nos gusta ganar a los ponchazos. Marcelo logró eso en Nacional y también en River.

Gallardo al ganar su primer campeonato con Nacional, en 2011.

Gallardo al ganar su primer campeonato con Nacional, en 2011.

-¿Qué más recuerda de esa etapa?

-Marcelo ganó todo, hubo momentos en el campeonato, que empatabas o perdías un partido, pero lo importante era al final, Marcelo en la presión ganaba. Se dio el lujo de jugar hasta con juveniles, hizo un mix entre jugadores de experiencia y jóvenes, y fue campeón. 

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-¿Y qué opina del perfil profesional de Gallardo?

-Su gran don de gente. Los resultados hablan por sí solos. Marcelo tenía un gran dominio de pelota como jugador y fundamentalmente de la cabeza. Con su intelecto puede transmitirles su idea futbolística a los jugadores, y eso es una tarea muy difícil. Los futbolistas tienen su ego, su personalidad, no les gusta ser suplentes. Mantener la cohesión de un plantel para que se mancomune en un objetivo final es lo habitual en cualquier equipo. Son pocos los líderes que logran dominar a eso, porque los egos son muy difíciles en el fútbol, y Gallardo lo hizo.

Gallardo al festejar el título en 2012 con Alvaro Recoba.

Gallardo al festejar el título en 2012 con Alvaro Recoba.

-¿Y usted por qué se retiró del fútbol?

-En 2012 no quise continuar porque el ambiente del fútbol es muy complicado. En el club impusimos un programa que fue Cultura Nacional, que procuró cambiar el estilo de mirar el fútbol, no como una guerra sino como un deporte, transformamos el Parque Central, queríamos que la familia pueda ir a la cancha. Luchamos contra la barras del fútbol, y eso Gallardo lo conoce muy bien porque fue parte de este proceso. Una de las razones que no tienen que ver con el fútbol y por la cual lo elegimos a Marcelo es porque teníamos identidad en ese concepto. Hicimos un club de donantes de sangre, todos los integrantes de la barra brava, para poder conseguir entradas, tenían que donar sangre. En el fútbol existe un concepto equivocado de que lo que importa es sólo ganar, y que los rivales son enemigos, eso es algo que perjudica fuertemente a un deporte tan lindo.