Jesús
María.
El
martes,
un
cliente
adquirió
cinco
pizzas
en
un
negocio
gastronómico
ubicado
en
la
calle
Tucumán,
a
metros
de
Delfín
Díaz,
y
al
comenzar
a
comer
se
llevó
una
impactante
y
peligrosa
sorpresa:
al
morder
su
porción,
encontró
un
clavo
de
acero
negro,
grande
y
filoso,
lo
que
le
provocó
una
lesión
en
la
boca.
Ante
la
gravedad
de
la
situación,
los
afectados
realizaron
el
reclamo
correspondiente,
esperando
al
menos
una
respuesta
responsable
por
parte
del
comercio.
Sin
embargo,
lejos
de
asumir
la
falta
y
ofrecer
una
solución
adecuada,
los
encargados
del
local
intentaron
justificarse
con
explicaciones
sin
sentido
y
se
negaron
a
devolver
el
dinero
de
la
compra.
Más
allá
de
la
pérdida
económica,
lo
que
más
indigna
es
la
falta
de
empatía
y
responsabilidad
de
la
pizzería
frente
a
un
hecho
tan
serio,
que
pudo
haber
causado
un
daño
mayor.
¿Cómo
es
posible
que
un
clavo
termine
en
una
pizza?
¿Qué
clase
de
medidas
de
seguridad
e
higiene
maneja
este
local?
La
falta
de
respuestas
concretas
y
la
negativa
a
un
reembolso
ponen
en
cuestión
su
seriedad
y
compromiso
con
la
salud
de
sus
clientes.
Este
lamentable
episodio
deja
una
gran
preocupación
sobre
la
seguridad
alimentaria
en
el
establecimiento
y
deja
en
evidencia
la
urgente
necesidad
de
controles
más
rigurosos
para
evitar
situaciones
similares
en
el
futuro.
02-04-2025