A
pesar
del
divorcio,
el
actor
dejó
un
comentario
inesperado
en
una
historia
de
su
ex
pareja
y
generó
ternura
entre
los
fans.
La
reciente
separación
entre Nicolás
Vásquez
y
Gimena
Accardi sigue
generando
repercusión
tanto
en
el
ambiente
artístico
como
entre
sus
seguidores. A
menos
de
una
semana
de
formalizar
su
divorcio,
el
actor
sorprendió
a
todos con
un
gesto
público
hacia
su
ex
pareja. Vázquez
eligió
responder
a
un
posteo
de
Accardi
en
redes
sociales
con
el
emoji
de
un
corazón
blanco junto
al
símbolo
del
infinito,
lo
que
rápidamente
se
interpretó
como
una
señal
de
que, pese
a
la
ruptura,
el
lazo
afectivo
entre
ambos
continua
vigente.
El
comentario
llamó
la
atención
de
quienes
siguen
de
cerca
la
historia
de
la
pareja,
quienes
no
esperaban
una
reacción
tan
cercana
por
parte
de
Vázquez
justo
después
de
un
proceso
tan
difícil.
La
vida
personal
y
profesional
de
Gimena
Accardi
se
entrelazó
recientemente
durante
una
visita
a
Bahía
Blanca,
ciudad
de
profundas
raíces
familiares.
El
fin
de
semana
la
actriz
viajo
junto
a
su
compalero
de
elenco
Andrés
Gil,
a
la
localidad
de
la
provincia
de
Buenos
Aires
para
subirse
al
escenario
con
la
obra En
otras
palabras.
Si
bien
el
actor
fue
señalado
como
el
tercero
en
discordia
entre
Accardi
y
Vázquez,
ambos
negaron
rotundamente
la
situación.
posteo
Por
su
parte, luego
de
la
función,
la
actriz
hizo
una
emotiva
publicación
en
sus
historias
de
Instagram. Allí
recordó
que
en
ese
lugar
habían
nacido
tanto
su
madre
como
su
abuela
materna.
“Venir
justo
acá
este
finde
fue
muy
importante
para
mí”,
escribió.
También
mencionó
con
entusiasmo
el
recibimiento
del
público
y
la
emoción
vivida
por
estar
allí
en
ese
momento
particular.
Compartió
la
imagen
de
un
entorno
campestre,
con
un
molino,
el
campo
y
un
cielo
despejado,
evocando recuerdos
de
su
infan
La
presencia
de
Andrés
Gil
en
el
viaje
fue
motivo
suficiente
para
que
los
medios
acentuaran
su
interés en
el
comportamiento
de
los
actores
fuera
de
escena.
Se
observó
que
Gil
procuró
mantener
distancia
física
de
Accardi,
posando
con
amabilidad
ante
los
seguidores,
pero
evitando
prestar
lugar
a
especulaciones
sobre
una
supuesta
cercanía.
El
actor
abordó
el
tema
en
una
entrevista
para Intrusos
(América)
donde
puntualizó
su
interés
por
priorizar
su
vida
familiar
junto
a
su
esposa
Cande
Vetrano
y
el
nacimiento
reciente
de
su
hijo.
Explicó
que intenta
sobrellevar
este
contexto
mediático
de
la
mejor
manera
posible para
no
verse
afectado
por
versiones
infundadas
sobre
su
vida
privada.
En
tanto,
Nicolás
Vázquez
está
en
un
proceso
de
duelo
tras
18
años
de
relación
con
Gimena.
En
los
días
posteriores
al
divorcio,
el
entorno
teatral
del
actor
fue
testigo
de
manifestaciones
visibles
de
dolor.
Según
trascendió
en
el
programa Secretos
Verdaderos,
de
América
TV, Vázquez
habría
atravesado
un
episodio
de
llanto en
su
camarín
del
teatro
Lola
Membrives,
donde
actualmente
protagoniza
y
produce
la
obra Rocky.
Integrantes
de
su
círculo
profesional
describieron una
atmósfera
de
tristeza
e
incluso
señalaron
haberlo
visto
llorar
en
diversas
ocasiones.
Todo
esto
ocurrió
poco
después
de
la
ruptura
formal,
en
un
contexto
marcado
por
la
confesión
pública
de
infidelidad
por
parte
de
Accardi,
pareja
del
actor
durante
casi
dos
décadas.
El
anuncio
de
la
separación
y
la
concreción
del
divorcio
sorprendieron
tanto
al
círculo
íntimo
de
la
pareja
como
al
ámbito
mediático. El
trámite
legal,
concretado
en
apenas
tres
días,
fue
interpretado
por
especialistas
y
periodistas
del
espectáculo
como
una
acción
urgente
para
evitar
posibles
intentos
de
reconciliación.
Voces
como
la
de
Cora
Debarbieri
asociaron
la
rapidez
del
proceso
a
la
necesidad
de
cerrar
definitivamente
una
historia
marcada
por
la
acumulación
de
desencuentros
y
el
dolor
de
ambos.
Otros
panelistas
destacaron
que
la
velocidad
del
trámite
reflejaba
el
nivel
de
enojo
y
agotamiento
emocional
de
la
pareja,
acelerando
el
final
para
evitar
prolongar
aún
más
el
sufrimiento.
Sin
embargo,
pese
a
la
formalización
del
divorcio, el
trato
entre
Vázquez
y
Accardi
no
se
cortó
abruptamente.
Tras
firmar
los
papeles,
los
actores
compartieron
un
almuerzo,
aunque
el
vínculo
ya
no
se
sostiene
en
los
términos
de
una
relación
de
pareja.
Fuentes
cercanas
señalaron
que
ambas
partes
coincidieron
en
la
importancia
de
definir
un
límite
claro
para
no
recaer
y
evitar
situaciones
ambiguas
que
dificultaran
el
cierre
definitivo
del
ciclo
que
compartieron
durante
casi
veinte
años.





































