Entre labubus, matchas y vinilos, una nueva forma de masculinidad inunda internet: los hombres performativos

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Internet
es
un
territorio
interminable
de
fascinantes
hallazgos,
sin
embargo,
cuando
de
comportamientos
y
cultura
hablamos,
suelen
surgir
términos
que
nos
llevan
a
plantear
el
comportamiento
de
las
personas,
sobre
todo
de
los
hombres,
quienes
han
adoptado

el
término ‘hombre
performativo’

para
emerger
en
redes
sociales
como
una
figura
paradójica:
un
sujeto
que
cuida
al
extremo

una
estética
culturalmente
feminista

con
el
objetivo
de
resultar
atractivo

para
mujeres
progresistas
,
sin
que
esa
apariencia
se
sostenga
en
una
convicción
real.

Esta
masculinización
estética
y
calculada
pone
en
evidencia
cómo
ciertos
hombres

modelan
su
masculinidad
para
conquistar

desde
una
plataforma
de
visibilidad,
más
que
desde
una
autenticidad
comprometida,
un
fenómeno
en
crecimiento
que
ha
ganado
tanta
popularidad,
a
tal
grado
que
se
han
organizado
concursos
satíricos
en
ciudades
como

Seattle
o
Nueva
York
.

El ‘hombre
performativo’
adapta
una
identidad
cuidadosamente
curada
que
incorpora
elementos
de

sensibilidad
emocional

y
feminismo
escenificado:
Disfruta
del
matcha,
lee
autoras
como

Sally
Rooney

o

Joan
Didion
,
escucha
a
Clairo
y
Laufey,

lleva
ropa
oversize
con
estética
vintage
,
compra
vinilos,
accesorios
como
tote
bags
o
labubus
y
escucha
música
con
auriculares
con
cable…
todo
para
proyectar

una
imagen
amable,
no
amenazante
e
inteligente
,
que
resuene
con
ciertos
imaginarios
femeninos
sobre
la
masculinidad
moderna.

Este
arquetipo
no
surge
de
un
compromiso
profundo
con
los
valores
feministas:
se
trata
más
bien
de
una
puesta
en
escena,
una
coreografía
emocional
diseñada
para
seducir.
Muchos
participantes
en
los
concursos
admiten

que
lo
suyo
es «solo
una
estética»
,
sin
comprensión
real.

Lo
irónico
es
que
esta
auto-parodia
permite
cierto
margen
de
maniobra:
quien
se
define
como ‘hombre
performativo’
puede
escudarse
en
la
ironía
para
evadir
críticas.
Así,

su
percepción
de
la
masculinidad
cambia
:
ya
no
se
ejerce
desde
la
fuerza
o
el
poder,
sino
desde
la
sutileza
y
la
apariencia
reflexiva.


La
crítica
social
y
cultural
a
este
fenómeno

La
Generación
Z,
que
valora
la
autenticidad,
detecta
con
facilidad
la
instrumentalización
del
feminismo: «Muchas
veces
no
saben
de
qué
hablan»,

afirma
Casey
Lewis
,
escritora
y
fundadora
del
boletín

After
School
.

Este
comportamiento
ha
generado
debate:
algunas
voces
lo
interpretan
como
una
forma
inofensiva
de
humor,
mientras
que
otras
consideran
que

trivializa
la
lucha
feminista

y
dificulta
el
acceso
a
estos
movimientos
de
hombres
genuinamente
comprometidos. 

En
última
instancia,
es
una
parodia
que
refleja
tanto
la
fascinación
contemporánea
por
las
identidades
performativas
como
una
crítica
implícita
a
la
superficialidad

que
fácilmente
se
puede
promover
en
internet
.


@flolerigolol

performative
male

#humor

Recorded
after
the
performative
male
contest
in
KL
botanical
garden.


original
sound

flolerigolo

flolerigolo

Frente
a
este
arquetipo,
surgen
corrientes
como

las
nuevas
masculinidades
alternativas
,
que
buscan
una
coherencia
entre
discurso
y
acción,
sin
renunciar
a
la
autoconfianza
ni
a
la
igualdad,
modelos
que
proponen
que
la
masculinidad
puede
reinventarse

desde
la
responsabilidad
emocional
,
la
solidaridad
y
el
rechazo
al
patriarcado
sin
caer
en
la
teatralidad
vacía. 

En
ese
sentido,
el
dilema
central
no
es
demonizar
al
hombre
performativo,
sino
distinguir
cuándo
la
deconstrucción
se
convierte
en
praxis
sincera
y
cuándo
en
una
burla
para
subir
videos
a
TikTok.

Fotos
de

fabsocunsw

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