Durante años, el sarampión pareció una enfermedad del pasado en gran parte del mundo desarrollado gracias a las campañas de vacunación masiva que habían logrado arrinconar al virus hasta convertir los brotes en anécdotas. Sin embargo, todo está cambiando como apunta la propia OMS o el CDC estadounidense al dibujar un escenario muy distinto: el sarampión ha vuelto y lo ha hecho con una fuerza inusitada.
El regreso. Lo que comenzó como un «hueco de inmunidad» tras la pandemia se ha convertido en una tendencia estadística preocupante. Desde el Mediterráneo hasta Estados Unidos, y con eco en España, las cifras de 2024 y lo que llevamos de 2025 confirman un repunte global que pone a prueba la inmunidad de grupo.
El ‘salto’ global. Para entender la magnitud del problema, hay que mirar los números brutos que nos ofrece la propia OMS, ya que nos hace ver que no estamos ante un repunte estacional estándar, sino que es un cambio de tendencia muy importante. En este caso la Región Europea de la OMS ha registrado 127.350 casos en 2024, una cifra que no solo duplica los registros de 2023, sino que marca el máximo histórico desde 1997.
En profundidad. Si los desglosamos, podemos ver que en Europa los casos han aumentado un 47% respecto a los niveles prepandemia y en el mediterráneo oriental el incremento es del 86% en comparación con el 2019. En el caso de la Unión Europea, el ECDC documenta más de 35.000 casos en 2024 lo que aumenta en diez veces el año anterior.
La gravedad no reside solo en el contagio, sino en las consecuencias: más de la mitad de estos casos en Europa han requerido hospitalización. Y esto lleva a una mayor presión asistencial.
En Estados Unidos. Si en Europa hay bastante preocupación con este asunto, en el país norte americano, ya que el crecimiento es vertical. El propio CDC ha encendido las alarmas tras observar cómo los casos se han multiplicado por cinco en cuestión de meses. De esta manera, mientras que en todo 2024 se reportaron aproximadamente entre 285 y 300 casos, las proyecciones y datos parciales de 2025 sitúan la cifra por encima de los 1.500 afectados.
Esto dibuja un panorama muy claro: el 92% de los contagios ocurre entre personas que no han sido vacunadas, concentrándose los brotes en comunidades con una baja inmunización.
El caso de España. Si nos centramos en nuestro país la verdad es que nos mantenemos desde el 2017 libre de sarampión endémico. Esto significa que el virus no circula libremente de forma constante dentro de nuestras fronteras. Sin embargo, la globalización está provocando un cambio en la fotografía.
Los datos oficiales apuntan a que mientras que en 2023 apenas se registraron 14 casos, en 2204 aumentaron hasta los 229 casos y en 2025 la previsión apunta hasta casi los 400.
Su origen. El Ministerio de Sanidad y la Asociación Española de Pediatría (AEP) señalan que la mayoría son casos importados (principalmente de Marruecos y Rumanía) que encuentran «pequeños huecos» para propagarse. Aunque hay brotes activos en comunidades como Andalucía, País Vasco y Cataluña, el virus entra desde fuera y prende la mecha en los grupos no inmunizados.
Las matemáticas. El sarampión es uno de los virus más contagiosos que existen, y para mantenerlo a raya mediante la inmunidad de grupo, la OMS establece un umbral de seguridad bastante estricto: el 95% de la población debe tener las dos dosis de la vacuna. Esto es algo donde España estamos bastante bien, puesto que la primera dosis tiene una cobertura del 96-97%, mientras que la segunda cae al 91-93%.
Pero esta diferencia entre el tener una o dos dosis es muy importante. Ese margen de dos o tres puntos porcentuales por debajo del 95% recomendado, sumado a los movimientos antivacunas y a los retrasos en la vacunación post-COVID, es la grieta por la que el virus se está colando. Aunque la población general está protegida, existen «bolsas» de población vulnerable suficientes para que un caso importado genere un brote local.
Imágenes | Wikipedia Fusion Medical Animation
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