El
éxodo
a
través
del
espacio
es
un
tema
recurrente
en
la
ciencia
ficción.
Da
igual
si
es
literatura
(’Aurora’),
cine
(’Wall-E’)
o
videojuegos
(’Mass
Effect
Andromeda’),
la
idea
de
una
nave
enorme
que
transporte
una
gran
cantidad
de
personas
que
se
conviertan
en
habitantes
de
un
planeta
al
otro
lado
del
universo
es
tan
fascinante
como
utópico.
Pero
en
algún
momento
habrá
que
ponerse
manos
a
la
obra,
y
hay
quien
ha
tenido
una
idea:
una
nave
de
58
kilómetros
para
llevar
a
la
humanidad
a
Alpha
Centauri.
Su
nombre
es
Chrysalis,
y
la
duración
del
viaje
será
de
400
años.
Proyecto
Chrysalis.
Dentro
del
‘Project
Hyperion
Design
Competition’,
un
grupo
de
ingenieros,
científicos
sociales
y
arquitectos
italianos
han
diseñado
Chrysalis,
una
nave
de
unos
58
kilómetros
de
longitud
con
una
arquitectura
cilíndrica
y
multicapa.
Por
simplificar,
sería
como
una
muñeca
rusa,
pero
alargada,
con
un
núcleo
y
capas
concéntrica
que
tendrían
zonas
diferenciadas
para:
- Producción.
- Vida.
- Industria.
- Almacenamiento.
Contaría
con
gravedad
artificial
conseguida
mediante
la
rotación
constante
de
todo
el
cilindro
y
la
idea
es
que
pueda
transportar
2.400
pasajeros
hasta
Proxima
b,
el
exoplaneta
más
prometedor
del
sistema.
Allí
desembarcarían
y
podrían
empezar
a
colonizar
el
territorio
tras
un
viaje
de
400
años.
¿Tiempo
estimado
de
construcción?
De
20
a
25
años.
Capas.
Sería
como
una
ciudad
enorme
y
recuerda
a
The
Line,
el
macroproyecto
de
Arabia
Saudí.
A
lo
largo
de
esos
58
kilómetros
y
dependiendo
de
la
capa,
se
encontrarán
zonas
destinadas
a
la
producción
de
alimentos,
la
bioconservación
de
bosques,
zonas
comunitarias
con
parques
e
instalaciones
como
escuelas,
hospitales
o
bibliotecas,
así
como
módulos
habitables,
áreas
industriales
y
un
anillo
exterior
dedicado
al
almacenamiento.
Los
trabajos
más
pesados
estarían
operados
por
robots,
y
no
será
lo
único,
ya
que
el
plan
incluye
una
gobernanza
combinada
entre
humanos
y
una
inteligencia
artificial.

Nada
de
criogenización.
Algo
que
solemos
ver
en
esas
obras
de
ciencia
ficción
es
que
la
tripulación
se
criogeniza
para
no
fallecer
durante
el
viaje,
pero
en
el
caso
de
la
Chrysalis,
no
existiría
esa
opción.
A
lo
largo
de
esos
400
años,
pasarán
varias
generaciones,
siendo
una
faena
para
todas
aquellas
que
no
consigan
llegar
a
la
meta.
Para
evitar
las
tensiones
por
la
escasez
de
recursos,
los
nacimientos
estarían
controlados
al
milímetro,
manteniendo
la
población
dentro
del
límite
sostenible
que
pueda
proveer
la
instalación.
El
reciclaje
se
contempla
como
una
opción
vital
y,
para
dar
energía
a
todo
el
complejo,
se
utilizarán
reactores
de
fusión
nuclear.

Preparación
de
la
tripulación.
Además
del
hecho
de
que
todos
los
que
embarquen
en
la
Chrysalis
no
verán
su
nuevo
hogar
en
tierra
firme,
hay
que
tener
en
cuenta
que
prácticamente
nadie
de
los
que
se
embarquen
en
la
misión
en
un
primer
momento
pondrán
un
pie
en
la
nave.
El
motivo
es
que
se
estima
que
una
de
la
parte
más
crucial
del
viaje,
también
la
más
radical,
será
la
preparación
para
el
mismo.
Además
de
contar
con
apoyo
psicológico
y
de
tener
una
cuidadosa
estrategia
para
que
2.400
personas
habiten
en
un
entorno
así,
antes
de
partir
el
entrenamiento
se
dará
durante
70
u
80
años
en
la
Antártida.
Esa
primera
(y
casi
segunda)
generación
se
enfrentará
a
las
condiciones
de
aislamiento
y
confinamiento
extremo
que
experimentarán
durante
el
trayecto.
Serán
parte
de
la
segunda
y
tercera
generación
las
que,
por
fin,
partan
camino
a
Proxima
Centauri
b.

Módulos
de
las
viviendas.
Las
habría
de
una
y
dos
plantas
No
te
hagas
ilusiones.
Ahora
bien,
el
‘Project
Hyperion
Design
Competition’
es
una
iniciativa
con
un
objetivo:
buscar
un
diseño
de
una
nave
espacial
capaz
de
llevar
a
algunos
miles
de
humanos
hasta
un
exoplaneta
habitable
en
un
viaje
interestelar
de
varios
siglos,
por
lo
que
se
trata
únicamente
de
un
proyecto
conceptual
por
varios
motivos.
El
primero
podría
ser
el
ético,
ya
que
el
entrenamiento
será
demoledor
y,
en
esencia,
todo
el
viaje
es
un
experimento
evolutivo
con
una
población
controlada
a
gran
escala,
con
lo
que
ello
supone
a
nivel
de
salud
mental,
identidad
y
percepción
del
tiempo.
El
segundo…
porque
la
tecnología
para
hacerlo
realidad
escapa
a
nuestro
entendimiento
en
estos
momentos.
Sólo
el
hecho
de
necesidad
reactores
de
fusión
(que
estamos
investigando,
pero
aún
no
hemos
desarrollado),
deja
este
experimento
como
algo
exclusivo
del
terreno
de
la
ciencia
ficción.
Aunque,
eso
sí,
el
documento
está
tremendamente
bien
explicado.
Imágenes
|
Canva
(presentación
del
proyecto)






































