Huevos rotos: receta clásica que siempre apetece

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Soy de la opinión de que por muy poca hambre se tenga, unos huevos rotos (o estrellados) siempre apetecen, pues de un ingrediente tan humilde, tan solo por entrar en contacto con aceite hirviendo, se consigue un delicioso resultado al que es imposible resistirse. Aunque freír un huevo no es una operación tan sencilla como pueda parecer a priori, y no todo el mundo domina la técnica de fritura.

Sin duda, el gran promotor de los huevos estrellados o rotos, ha sido desde hace medio siglo, Lucio, en Madrid, que desde su restaurante Casa Lucio ha sabido ensalzar este plato que, como muchos otros, fue fruto de la casualidad. Según ha relatado Lucio en numerosas ocasiones, este plato fue una creación de su abuela, pues cada vez que se le caía un huevo al suelo lo recogía y lo rompía encima de las patatas.

A finales de los años cuarenta, Lucio Blázquez llegó a Madrid desde Ávila y empezó a trabajar en el Mesón del Segoviano como chico de los recados. A los diecisiete años ya era el maitre, siendo el más joven de España. En 1975 el mesón pasó a denominarse Casa Lucio y fue entonces cuando se hizo mundialmente famoso (por este establecimiento han pasado un sinfín de personajes ilustres) por sus huevos rotos, consistentes en romper los huevos encima de las patatas fritas.

Como no todos estamos en disposición de degustar los huevos rotos de Casa Lucio, os propongo que los preparemos en casa. Evidentemente no seguiremos los pasos de la abuela inspiradora de esta receta, pero con tan solo tres ingredientes podemos conseguir un resultado deliciosamente espectacular. ¡Vamos con la receta!