En EEUU hay inquilinos que no pueden hablar con los caseros. Han contratado IAs para lidiar con los problemas

0
43

Si
la
búsqueda
de

un
piso
para
alquilar

puede
suponer

un
enorme
estrés

en
el
paisaje
urbano
de
muchas
ciudades
actuales,
imagina
la
imposibilidad
de
dar
con
un
humano
detrás
de
ese
posible
contrato
que
te
solucione
la
vida.
Hasta
ahora,
estábamos
acostumbrados
a
convivir
con
bots
para
lidiar
con

problemas
más
“triviales”
tras
el
teléfono
.
En
EEUU
han
dado
un
pasito
más
hacia
un
mundo
sin
contacto
humano.
Caseros
que
en
realidad
son
inteligencias
artificiales.


Mi
casero
es
una
IA.

Lo

contaba
el
New
York
Times

hace
unos
días.
Al
parecer,
algunos
administradores
de
propiedades
están
utilizando
chatbots
de
inteligencia
artificial
para
manejar
consultas
(quejas)
de
inquilinos,
e
incluso
los
potenciales.
En
teoría,
el
movimiento
es
un
triunfo
desde
el
lado
de
la
administración:
se
acabaron
las
quejas
por
tardar
en
solucionar
una
incidencia
y
ahora
disfrutan
de
trabajadores
que
están
24
horas
los
siete
días
de
la
semana
activos.

Sin
embargo,
las
implicaciones
de
este
movimiento
van
mucho
más
allá
de
la
simple
agilización
de
trámites
entre
las
comunidades
de
viviendas
y
vecinos.
Como
veremos
a
continuación,
hablamos
de
IAs
que
no
se
presentan
como
tal,
y
que
incluso
se
han
creado
con
“personalidades”
diferentes
para
lidiar
de
acuerdo
con
cada
situación
y/o
persona,
incluso
hay
bots
que
persiguen
en
tono
amenazante.

Bot


Los
bots
de
Jason
Busboom.

Es
el
hombre
que
administra
las
propiedades
de
un

gran
complejo
de
apartamentos
en
Dallas

(hasta
814
viviendas).
Hasta
hace
poco
tenía
a
ocho
personas
a
su
cargo
para
la
gestión
de
los
problemas
del
complejo.
Sin
embargo,
ahora
hay
solo
una:
se
llama
Mat,
es
amable
y
servicial,
y
también
un
bot
de
IA
que
hace
de
todo,
desde
enviar
mensajes
de
texto
hasta
atender
solicitudes
o
gestionar
citas
con
los
inquilinos.

Además
de
Mat,
Busboom
cuenta
con
Lisa,
muy
profesional
e
informativa,
también
un
bot,
en
este
caso
dedicado
exclusivamente
a
arrendamientos
para
responder
a
las
dudas
de
los
posibles
inquilinos.
Por
último,
Hunter,
el
más
estricto
de
los
tres
algoritmos,
es
un
bot
que
se
creó
expresamente
para
perseguir
a
los
inquilinos
más
morosos
recordándoles
que
deben
pagar.


Un
ahorro
millonario.

Como
en
tantos
y
tantos
sectores
donde

la
IA
se
va
adentrando
,
detrás
hay
una
clave
puramente
económica.
Que
un
algoritmo
sea
la
única
forma
de
lidiar
con
un
problema
doméstico
supone
ahorro
y
tiempo,
y
según

un
informe
publicado
en
2023
por
McKinsey
Global
Institute
,
genera
hasta
110.000
millones
de
dólares
o
más
en
valor
para
el
sector
inmobiliario.

Casas


Quién
está
detrás
de
estos
bots.

Los
chatbots
los
proporcionan
empresas
como

EliseAI
,
con
sede
en
Nueva
York,
que
presta
servicios
a
los
propietarios
de
unos
2,5
millones
de
apartamentos
en
todo
Estados
Unidos,

según
el
NYT
.
Cuenta
la
directora
ejecutiva
Minna
Song,
que
además
de
estar
disponibles
a
través
de
chat,
texto
y
correo
electrónico,
los
bots
pueden
interactuar
con
los
inquilinos
mediante
la
voz
e
incluso
pueden
tener
diferentes
acentos,
todo «a
la
carta»
(para
los
propietarios/caseros/administradores,
claro).

Entre
las
tareas,
cuenta
Song,
estos
bots
ayudan
desde
el
mantenimiento
de
las
casas
haciendo
un
seguimiento,
hasta
solucionando
problemas
por
chat
enviando
al
inquilino
vídeos
que
les
muestran
cómo
solucionar,
por
ejemplo,
una
fuga
de
agua,
mientras
esperan
a
un
fontanero.


Ética
del
bot
casero.

Son
muchas
las
dudas
acerca
de
este
movimiento.
Un
inquilino
podría
sentirse
insultado
si
la
IA
no
se
presenta
como
tal
y
cree
estar
hablando
con
un
humano.
De
hecho,
las
capacidades
actuales
de
EliseAI
son
tales
que
Song
admite
que
algunos
inquilinos
se
han
acercado
a
la
oficina
de
arrendamiento «a
preguntar
por
Lisa,
han
dejado
tarjeta
de
regalos
para
el
chatbot
o
incluso
han
enviado
mensajes
para
irse
a
tomar
un
café».

Piso

Ray
Weng,
un
programador
de
software,
contaba
que

su
búsqueda
de
apartamento
fue
aún
más
desgarradora

de
lo
que
ya
es.
En
muchos
casos,
se
vio
obligado
a
hablar
con
una
IA
sobre
el
alquiler
de
un
lugar,
lo
que
le
dio
respuestas
vagas
e
incluso
repetidas.
Presentarse
en
persona
no
fue
mejor:
incluso
los
recorridos
fueron
autoguiados.


Un
algoritmo
para
gobernarnos
a
todos.

Hace
unas
semanas
contamos
la
historia
que
estaba
salpicando
a
las
grandes
corporaciones
inmobiliarias
en
EEUU.
La
IA
ya
no
solo
estaba
entrando
en
terrenos
más
espinosos
como

el
empleo
,
los
algoritmos
estaban,
literalmente,

manejando
la
vivienda
en
el
país
a
través
de
la
fijación
algorítmica
.
Un
término
que
en
realidad
actúa
en
muchos
otros
sectores
y

traspasa
fronteras
,
desde

la
industria
aérea

hasta

la
cárnica

o,
por
supuesto,
en

multitud
de
comercios
online
.

Como
decíamos
al
comienzo,
el
uso
de
la
IA
también
se
ha
ido
extendiendo
al
sector
de
las
consultas
de
los
ciudadanos
a
todos
los
niveles.
Ya
no
son
solo
empresas
privadas,
también

las
propias
administraciones
e
instituciones
oficiales

se
han
lanzado
a
abrazar
la
tecnología
para
que
un
algoritmo
lidie
con
nuestros
problemas.


¿Y
la
responsabilidad?

Que
los
caseros
sean
una
IA
en
EEUU
parece
una
consecuencia
lógica
a
toda
esta
distopia,
pero
también
presenta
otro
galimatías
de
fondo:
¿qué
pasa
cuando
se
equivoca?
¿quién
es
el
responsable?
¿y
si
el
chatbot
le
dice
o
da
a
un
inquilino
información
incorrecta
o
le
hace
una
promesa
que
los
propietarios
humanos
reales
no
pueden
cumplir?

El
planteamiento
no
es
nuevo
y,
de
hecho,
ya
vimos
este
año
lo
que
ocurrió
con
Air
Canada
,
que
se
vio
obligada
a
pagar
una
indemnización
a
un
cliente
que
compró
un
billete
después
de
que

su
IA
mintiera
sobre
la
política
de
duelo

de
la
aerolínea
(al
decir
que
recibiría
un
reembolso). 

Quizás
deberíamos
empezar
exigiendo
que
los
chatbots
se
presenten
como
lo
que
son, «la
gente
podría
considerar
el
engaño
como
una
falta
de
respeto»,

explicaba
al
NYT

Alex
John
London,
profesor
de
ética
y
tecnologías
informáticas
en
la
Universidad
Carnegie
Mellon.
Mientras
tanto,
y
como

los
chatbots
siguen
presentando
sesgos
y
errores
,
parece
que
hemos
encontrado
una
solución
“perfecta”:
que
sean
supervisados. 

Por
supuesto,

por
otros
chatbots
.

Imagen
|

Elias
Rovielo
,
Xataka
con
Bing
Image
Creator,

NCinDC
,

Josefine
S. 

En
Xataka
|

En
EEUU
los
precios
del
alquiler
no
bajaban.
Han
descubierto
que
la
vivienda
está
en
manos
de
algoritmos